NiñoAmor:
Te escribo desde un sol que no es opacado por humo.
Aquí huele a pan, a tierra mojada, a hojas secas.
Allá sé que el olor es otro… pólvora, gritos, miedo.
No sé cómo se siente despertarse sin saber si habrá cielo o escombros,
pero te nombro, niño. Te pienso entero. Te abrazo con mi respiración.
No hay palabras que alcancen tu mañana…
pero quiero que esta llama pequeña, esta letra, te roce aunque sea un instante.
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