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miércoles, noviembre 11, 2009

En el centro de las montañas


La luz… el bloque de luz que viajaba siempre sin rumbo y a toda velocidad, pero inevitablemente unida, fue atraída por una energía inexplicable hacia el centro de la tierra, hacia el centro donde nacen todas las montañas y entonces las montañas fueron habitadas todas por estos seres azules que jamás entendieron la regla humana de que un pie detrás de un pie es la única forma de caminar. Todo ellos seres que vivieron hasta ese instante protegidos por la energía de una misma luz, que nacieron en la tierra sin la protección que caracteriza s los humanos, seres sin el concepto de causa-efecto, ni risas después de risas humanas, ni abrazos después de tristezas humanas, ni presencias después de xigencias, ni ausencias después de ofensas. Seres azules y con una capacidad de sociabilizar casi inexistente. Y fueron todas las montañas en su centro un lugar seguro para sobrevivir, crearon ahí un mundo inaccesible mimetizado entre la simpleza de los paisajes. Pero como luz que eran, las filtraciones hacia la tierra los fueron absorbiendo de a poco del centro seguro hacia la superficie y como luz que eran se transformaron es diminutas partículas que con la fuerza de los vientos terminaron dispersas en un mundo que por la cantidad de multitudes se hizo inmenso… descomunal. Fragmentos de luz que tomaron por necesidad la forma humana y quedaron perdidos en un espacio de preguntas sin respuestas. Pero al venir todos de la misma luz conservaron todos, una estructura genética idéntica y conservaron todos, una energía que tenía en todos ellos, la misma fuerza y el mismo color.
Un mundo entero dentro de las montañas se iba deteriorando en respuesta a los hijos azules que fueron desapareciendo por esas filtraciones-diminutos agujeros. Y ahí afuera fueron creciendo almas solitarias y catalogadas como humanos subnormales, con una certeza incrustada en el alma de que no querían permanecer entre los vivos. Pero no hay mares ni universos que anulen la energía natural de las cosas que deben permanecer juntas y fueron surgiendo pequeñas señales que dibujaban el camino hacia un reencuentro. Las distancias entre ellos eran, sin embargo, muy grandes y entonces el cosmos puso en la vida de estos seres otros seres más evolucionados espiritualmente, seres que se ponían al frente de los seres azules en forma de luz azul-violeta, seres que se transformaron en puertas, seres que generaban paz y seguridad en sus voces y en sus miradas hacia la nada. Y fueron estos seres azules-violetas los que con un movimiento de ojos bajaron las murallas de protección inmensas que levantaron los seres azules con la intensión de sobrevivir en esta tierra. Y esa luz iluminó las grises y frías guaridas… y esa luz dibujó los caminos exactos hacia el reencuentro.
Pasa muy de vez en cuando, pero cuando pasa todo se transforma en instantes repletos de magia, los reencuentros no respetan límites de espacio y de tiempo… y cuando pase sin distancias, estos seres volverán a respirar después de un abrazo… de transformarán en un humo azul y volverán a justar sus partículas para re-construir esa luz en la que nacieron en el principio de todo y que deben permanecer hasta el final.
Yo encontré una puerta que irradia una luz azul-violeta que me devuelve la fe cuando las batallas amenazan con terminar conmigo. Una luz que me llena de una fuerza que jamás pensé tener.

viernes, julio 24, 2009

Tal vez sí lo soñé

No sé cuánto de lo que he vivido, lo he vivido en realidad. Recuerdo sin embargo, con mucha claridad, las veces que hablamos el duende porteño y yo de este tema, le decía yo “Me asusta pensar en la posibilidad de despertar un día y que nadie más que yo recuerde estos lugares y estas largas conversaciones” y con un profundo desconcierto en su mirada me decía “esto es real, no sé cómo llegué aquí, pero no me voy a ir nunca”.
He vuelto a 2 lugares de los 17 lugares, a los dos primeros lugares donde llevé a mi duende, la ruta Cocha-La Paz fue la misma, la misma cantidad de kilómetros, la misma hora de partida, 3:00 p.m. exacta, pero esta vez sí alcancé el atardecer y lo alcancé en la cumbre…. Esa vez en Abril no pude y no valieron mis más grandes intentos, simplemente el atardecer llegó antes de que alcancemos un lugar donde sea visible.
Decidí volver al segundo de los dos lugares, al más impactante de todos, volví a buscar las nubes de Coroico, volví al mismo lugar… todo estaba ahí, no me lo imaginé… la hamaca, la cama elástica, las cabañas, el rio, el pueblo… el café cerrado… todo estaba ahí, el lugar no me lo imaginé y al duende tampoco…
Mi idea era volver a todos los lugares a los que fuimos, solo para asegurarme que todos esos lugares existen y que no los soñé… se que están las fotos, pero por alguna razón hoy a las fotos no les creo nada. De todas maneras he decidido no volver a esos lugares, ni ahora ni nunca, básicamente porque los lugares no son nada sin los protagonistas de los instantes, una casa de cristal sin un duende volando dentro de ella??? Mi oficina en Cusco a la espera de nadie? El mar de sal con saleros gigantes? Tilcara Orange? Salta y los tres cerritos? El café en Desaguadero? Chocolate caliente en la nieve del Chacaltaya? Creo que no, creo que no estoy interesada.
Y ahora menos que nunca…
Yo prefería pensar que mi duende se había ido porque ese es el destino de todos los duendes… llegan, te cambian la vida, les cambias la vida tu a ellos y luego se van cargados de afectos y de buenos recuerdos… pero no, hoy comprendí que no.
Hoy ya no sé si todos estos meses fue un duende con profundos ojos azules y con una valija a rashas el protagonista de tantas historias mías. No sé digo porque cuando uno se va no tiene más que salir y cerrar la puerta con cuidado… no creí necesario que antes de salir, este ser chiquito me apague la luz, rompa mi puerta por la fuerza del portazo, tire al piso el número y el nombre de mi calle para que nadie vuelva a llegar a mi guarida…. Y como si no fuera suficiente, se vaya furioso cargado de un orgullo tan grande y tan absurdo… ese orgullo que solo tienen los humanos… no los duendes.

lunes, julio 20, 2009

Encontré un duende en mi cocina

Marzo llegaba al 30 y yo había terminado de colgar el "No hay Vacantes” en la puerta de mi guarida, esta ciudad no tenía aire para mí y yo ya no tenía nada más que hacer aquí. Pero el café, era el olor del café el que siempre me llevaba a la cocina gigante de esa casa donde todos los días la mesa del te explota de gente, voces chillonas y exceso masas. Y ahí estaba, un duende de colores y con los ojos más celestes y profundos que he visto en mi vida. Un duende chiquito y con muchos secretos y respuestas en la mirada. Me miró y lanzó una carcajada cuando vio mi cartel… mi duende sabía que un espacio en mi vida lo había estado esperando siempre y que no necesitaba vacantes para entrar y dar vuelta mi mundo entero. Yo venía recuperándome de la última salida por el mundo y le dije que no pensaba volver a salir, volvió a reírse de mí, me dijo “No necesitas salir para ver el mundo, puedes verlo completo desde aquí”… tiró por la ventana mis gafas oscuras y puso una cámara de fotos entre mis ojos y el mundo… pintó marrones las paredes blancas de mi refugio, le puso colores y fotos naranjas de otros pedazos de mundo, trajo de su lugar inciensos que le dieron un aroma de paz a mi espacio, tomó mi mano con fuerza y me mostró los lugares más mágicos que esconde esta tierra, lugares que antes solo existían en los sueños de los seres que no se atreven a soñar… y pasamos corriendo entre las nubes y respiramos la nieve de las montañas, y conversamos con los monolitos y con la pachamama, y fuimos testigos del cielo parte del agua… y mi duende voló sobre el mar de sal y yo conocí el mundo detrás de sus pasos siempre tan asombrada

Un día, mi duende me llevó a conocer su mundo… un pueblo mágico llamado Tilcara. Un lugar donde se hacen cabalgatas al cielo… un lugar con el cielo naranja, donde se respira aire y café… un pueblito donde las personas “no-duende” venían todos de lugares como el mio, encontraron todos lo que estoy buscando yo… prometí volver, pero no encuentro el camino.

Fueron 3 meses exactos, ese fue el tiempo en que mi vida se iluminó completa con la presencia de mi duende porteño. Pero este ser de luz tenía que continuar cambiando vidas en otros rumbos, y trepado en un bus, con un cartelito que decía “kill de midget” ( midget = ser oscuro disfrazado de niño ) se fue… se fue y sus ojos celestes como el cielo me decían que no lo volvería a ver… y partió… se alejo de ese último lugar físico que compartimos y cuando se alejaba vi salir de ese bus un humito azul por su ventana… Mi duende se iba y yo no podía hacer nada.

Hoy desperté en medio del cemento frio del mundo… hoy desperté con ese vacío insoportable que nos dan las ausencias de los seres que nos cambiaron la vida. Ya no sé si pasó o si todo fue un sueño mío… pero siento que respirar hoy que causa un gran hastío.

Gracias duende chiquito y auténtico porteño por todos tus colores, gracias por el lente mágico que pusiste entre mis ojos y este mundo. Gracias por enseñarme a creer en mí.

Gracias por enseñarme a existir aunque jamás sea nombrada, por enseñarme a respirar aunque jamás sea el objetivo de ninguna mirada.

martes, julio 14, 2009

Creo que no aprendí nada

“Y que es lo que aprendiste???”Tenía ganas de responder que justo ese día había aprendido a usar el taladro para colgar un cuadro en una pared de concreto, pero algo me dijo que esa no era la respuesta que esperaba de mi y la verdad es que en ese momento no había aprendido nada nuevo… o no me había dado cuenta.
Pero han pasado muchas noches desde ese día y un par de lunas llenas me han puesto a pensar, no sé si aprendí algo, pero si entendí algunas cosas… entendí que si respiro entre los cuatro muros que levanté, cualquier aprendizaje está relacionado con la persona de turno, con la persona que entra en mi refugio por un tiempo necesariamente limitado y con la que en un caso extremo me atrevo a salir de acá para sentir la fuerza del viento en mi cara sin filtros.
Hoy vuelvo a mi guarida, necesito reconstruir todo lo que se dañó en la última salida… olvidaron decirme que ahí afuera la gente grita todo el tiempo y que los campos magnéticos que me protegen se desactivan entre la gente, hoy me cuesta escuchar el silencio de mis muros.
Estoy aquí, entre el blanco y negro que yo sí comprendo, aquí estoy segura, sobreviví una vez más a la inútil batalla de agradarle a un mundo que insiste en verme como un corte eléctrico, siempre sobre expuesta en luz al extremo. Vuelvo con una lista enorme de recomendaciones e instrucciones para empezar con la tarea de ser quien no soy, por suerte no entiendo la letra.
Que aprendí ahí afuera??? No mucho, evité morirme muchas veces, aprendí a no quebrarme con las frustraciones ajenas, me parece que sí aprendí cosas, aprendí a identificar los colores auténticos de muchas banderas, aprendí que las combinaciones de colores chillones solo buscan disfrazar el gris profundo de tantas almas… vi con sorpresa el descaro humano de firmar obras plagiadas en esencia, firmas en ideas tan ajenas. Descubrí con mucha tristeza la facilidad de algunos de causar daños irreversibles en nombre de una falsa honestidad… tan fabricada y tan mal usada. Aprendí a descifrar la estupidez camuflada en sonrisas y risas tontas y perfectas.
No fue mucho, pero fue más de lo que necesitaba saber. El mundo de afuera es muy duro sin el filtro de los cristales que protegen mis ojos. Fue tanto tanto que apenas pude salí corriendo en busca de esta soledad inofensiva y mía, a este espacio donde rara vez escucho mi voz... pedacito del mundo que todos insisten en llamar depresión.
No sé ni quiero aprender a gritarle a la gente que me empuja a los límites de mi paciencia, no quiero transformarme nunca en una persona que en un momento de enojo pierda el control y duplique su fuerza… no aprendí nunca a aliviar mi cuerpo a través de la meditación… No quiero aprender las técnicas para ponerme en venta en una vitrina y lograr aplausos.
No entendí nunca como se cancelan afectos y como se invisibilizan personas, no aprendí a meter a la gente que me estorba en un basurero… no quiero aprender, aunque la certeza de que existan en mi mundo de afectos me genere más tristezas que alegrías… no quiero aprender nada que me obligue a recortar lo que soy para caber en moldes que jamás voy a comprender.
Lo cierto es que no he aprendido mucho… solo puse más atención, no aprendí casi nada y me felicito por no haberlo hecho, así todo está bien… y si no está bien, por lo menos esto es mío y aquí entiendo todo.
Ahora vuelvo a mis cuatro paredes, aislada de lo trivial y con la certeza de que puedo volver a colgar el cartelito importante que guardé y que dice con mi letra “No hay Vacantes”

jueves, julio 09, 2009

Yo mañana no vengo a tomar el té.

Y una vez más, como en la cueca que no hay primera sin segunda, conmigo la siguiente vez siempre es una certeza… y una vez más pasa, y siempre que pasa, pasa en la cocina, en la mesa redonda que siempre parece coja, a la hora del té… a la hora en la que a esa mesa le sale gente hasta por las orejas y las voces parecen una sola masa de ruido.

Yo, como siempre a la mesa del té, llego tarde, tan tarde como pueda llegar… justo un minuto antes de que el agua del termo haya perdido la temperatura necesaria para un café más o menos decente. Y ellos vuelven a mirarme y empiezan a hablar de LA POBREZA EN BANGLADESH !!! como si no supiera yo que eso les importa tanto como el siguiente ataque de las palomas… entonces es mi mami en el cel de mi papá, el sale corriendo pero no por la que le ha quitado el prestigio a Herbal Life, sale corriendo porque él piensa que a once pasos de la mesa yo ya no lo escucho…

P: “Ha vuelto al principio de todo, al fondo de todo a veces, arriba de todo otras… se fue de la línea y no piensa volver”

M: bla, bla, bla… (no sé lo que dice ella, no tengo súper poderes auditivos)

P: Clavada en las nubes, como si no existiera nada más que eso. Que la llame el Jimmy, a él creo que lo escucha a veces… alguien que la saque un poco de eso y luego vos y yo vemos o mejor!!! Le digo a la amiga que según ella es del mismo planeta… si, si, a la que se la llevó de viaje por esos lugares raros, a ella yo se que la escucha

Y empieza el concierto de celulares, suenan todos menos el mío, se llena el ambiente de esas cumbias ordinarias, de la voz de Homero o la voz del Evo exigiendo que les contesten… (maldita opción de los nuevos celulares y del pinche bluetooth)

“Está bien, no te preocupes, va a estar bien, si, ojalá que esté bien… gracias por llamar ché”

Y cuando el silencio por fin gana espacio y apaga todas esas voces chillonas me miran todos con cara de profesores del cole, esperando de mí respuestas que no tengo y que hoy no tengo ganas de inventar… entonces me piden que ponga atención.

Pero “De que pueden querer hablar conmigo estas personas??? No es evidente el muro de concreto que hoy me separa de ellos? No me interesan los caminos lineales que me proponen, ni las gafas oscuras para evitar distraerme con los cielos de mi nueva ciudad, no me interesa ser parte de la directiva de gente grande que soluciona todo con ese control remoto diminuto que llevan incrustado en el cerebro. Así todo está bien, vivir entre el cielo y el centro de la tierra, a veces, es agotador y uno nunca sabe en que terminan tantas caídas, pero está bien.

Disfruto de la incertidumbre de mis siguientes pasos… los puntos en los que me muevo los añoro como un paraíso nunca tan lejos…

Prefiero mis abismos, porque entre tanta mundanidad de estas líneas sólo logro confundir todo, me va peor cuando me doy cuenta de los errores permanentes de creer en personas que si bien funcionan H.Ok en su mundo, en el mío solo apagan las luces, rompen sin control mis muros, escriben reglas en cuadernos detestables cuadriculados… dan grandes discursos con palabras y frases que no entienden y que aseguran dominar… dañan mis espejos limpios con su arrogancia y ridículo orgullo… empañan mi reflejo y después se ríen de mi y les parece normal admirar-se cuando encuentran su imagen en vitrinas sucias …no me interesa, no me interesa poblar este espacio tan lleno de paz, tan lleno de silencios, de libros, de nubes, de viajes siderales y de emociones descomunales, no… no me equivoqué cuando dije que no tenía VACANTES.

Quédense afuera… desde ahí me ven mejor, mantendré limpias las ventanas y tendré siempre cargado el celular, pero ya no toquen mi puerta… yo no quiero cambiar.

No me saquen de esta guarida segura, no me salvan de nada, no entiendo lo que me dicen sus manuales , nunca entiendo que es lo que traman, me siento extraña en sus abrazos… siento que ahí afuera siempre tengo que medir mis pasos. No abran mi puerta de golpe, no invadan mis diminutos espacios…

No me pidan que yo sea una certeza si cuando lo hago les quemo la cabeza.

Y la sirena de una ambulancia detiene la espera de las respuestas que no he logrado fabricar… me miran desconcertados, buscan entre ellos una explicación… aplastan el cigarro en el plato amarillo de esa tacita de té y todos vuelven a sus posiciones iniciales… todos retornan al espacio asignado en las vitrinas de estas calles. Saben que por hoy han cumplido con su parte.

Yo mañana no vengo a tomar el té.

martes, julio 07, 2009

Uso indiscriminado de secretos en nombre de nada


Todos se quedaron mirando por la ventana la misma luz, la luz brillante que emanaba de sus ojos y que a ella misma la encandilaba… a veces daba la impresión de que su mirada no iba a ninguna parte, se perdía siempre en todos los principios, como si fuera un problema de alcance visual. Pero ella tenía la mirada exactamente donde la quería, ella solamente quería encontrar huellas en ese jardín inmenso, desde la tarde en que llegó y despertó entre esas paredes amarillentas, ella solo buscaba huellas, partículas, rastros de cuerpos que afirmen que sus pasos y hasta su existencia eran mucho más que una ilusión… que un truco o que un sueño.
Insistía en su búsqueda… contenida su alma y sus temores por suerte en esas paredes que además de contener-la la abrazaban y la protegían todas las veces que el jardín permanecía intacto sin una señal de vida reciente. Nada, ni un solo pasto aplastado por un zapato o por la pata de un conejo, ni un solo granito de tierra fuera de lugar.
Como es que llegó hasta ahí???? La pregunta iba tomando fuerza y retumbaba en su cabeza la respuesta absurda “no llegaste, siempre estuviste” y entonces… quienes eran ellos???? Quieres eran estos seres que se asustaban hasta el temblor de tanta y tan blanca luz??? Eran distintos, pero eran más, muchísimos más, más grandes todos ellos, más fuertes que ella. Pero ellos afuera mirándola siempre confundidos por la ventana. Entonces el silencio manda en todas sus preguntas y ella con la nariz repleta de aire cristalizado. Con el aliento casi inexistente, sus pasos que dejan luz y nunca huellas y esas voces… las voces de ellos tan difusas, tan ruido, tan nada. Debe moverse…Y de pronto decide moverse, ir en busca de lo que dice ella que vino a buscar, pero algo es distinto ahora que el aire toca su piel, los latidos de su corazón se transforman en tambores furiosos, siente la sangre correr como un rio a punto del desborde, todo, todo en ella va a mil… las luces del camino solo se ven como líneas en movimiento, está feliz por el aire que golpea su cara y todo su cuerpo… hasta que(como siempre pasa afuera de las guaridas), alguien que pasaba cerca detiene su vuelo y sin razones… solo porque ahí afuera volar no está bien visto… solo porque este ser arrogante no sabe nada de vuelos.
Y ella no va a volver a volar, estos seres grandes y tan absurdamente fuertes se han reído de ella, han destruido sus alas, se los ve tan orgullos cuando levantan las banderas de tan ridícula victoria…
Mientras todavía respires, vuelve a tus refugios mujer… no esperes llevar contigo las intimidades que regalaste en forma de grandes secretos. Vuelve a los refugios donde las risas no vengan disfrazadas, donde si sabes que hieres almas… entonces solamente callas
Vuelve a que esos muros contengan esta vida en eterno vuelo hoy tan devastada.

domingo, julio 05, 2009

Quiero que llegue la hora de dormir

Contame un cuento, no importa si no tiene un final
Un cuento sin protagonistas ni jueces
Con cielos de colores repletos de nubes
Con voces en silencio que sean sinónimo de presencia y no de ruido
Contame un cuento donde los refugios no sean necesarios
Donde las explicaciones estén fuera de las listas
Donde las cárceles no existan para los que llevamos la bandera de nuestra esencia a la vista
Donde los cometas pinten las montañas y el aire huela a café y a abrazos
Contame un cuento donde mi dignidad esté implícita en cada pedacito de aire que respiro
Un cuento donde las miradas cuenten más que las cifras
Donde mis miedos sean más que billetes y buena mercancía

Y cuando empieces a inventar los caminos, por favor no apagues la luz para darme una lección de cómo ser adulta
Ni cierres mis ventanas para evitar que entre el frio que anestesia el fuego que me quema
No bajes el volumen de la música que tranquiliza mis sueños y alimenta mis certezas

Y cuando se cierren mis ojos no me detengas
Cuando me veas partir…. Por favor no me detengas.

domingo, abril 19, 2009

la tierra de nadie

Fue como ingresar, a través de una nube gris que caía hasta el suelo, dentro de un mundo mágico y paralelo. Los colores empezaron a tomar la fuerza de los oleos antes de ser disueltos, y las montañas debajo de la nieve en un día con sol asemejándose irreverentes a los dibujos perfectos de un niño sin escuela yal final el lago, sin líneas que dibujen sus límites, infinito en forma y esencia, y su nombre, que cuando lo nombro estalla la risa y todo está bien una vez más
Hasta el sonido de las palabras que se decían resonaban como ecos… todo en una velocidad menor a la real y a la vez los segundos peleando por pasar uno encima de otro. Y de pronto en otro lugar! Yo, una vez más, en otro lugar, en un lugar nuevo, eternizando los instantes que llegaron sin ser pedidos pero que fueron más agradecidos que nunca. “Bienvenidos aquí” si miras hacia el norte y “Bienvenidos allá” si miras para atrás…. Mis pies clavados sobre ese pedazo de tierra que no le pertenece a ninguna bandera… y yo ahí, con todos mis sentidos añorando la libertad de cruzar fronteras sin ocasionar consecuencias, con la mirada fija en el suelo, casi con la certeza de estar literalmente parada en medio de la vida.
Fue, como es hace muchos días de un “otra vez esencial abril”, un instante cargado de sensaciones inexplicables… de esas sensaciones que se transforman en palabras que vibran y suenan a campanazos una detrás de la otra. Y todo entonces anestesia… anestesia y bálsamo para esto que llevo dentro, pero anestesia que siempre garantiza ese corte de respiros que detienen mi vuelo bruscamente.
Y mi respiración se acelera cuando entiendo que estoy a un paso de buscar para mí nuevos caminos… y después pasa como siempre pasa, esa maldita turbulencia que absorbe desde el fondo de la tierra, desde el centro mismo que arde en su esencia, todos los respiros que por segundos me quedan….

sábado, marzo 14, 2009

Cierren la puerta al salir

Fué como una lluvia intensa de leras, todas caían quitándole el sentido a todas las palabras con las que un dia me comuniqué y luego las gotas se fueron evaporando y con ellas mi esperanza de volver a ser parte de una conversación.

Todo esto es una suma de monólogos que ya no me interesan, no tengo nada más que decirle al mundo, nada más que decirle a nadie, lo inmenso que siento por los que se saben queridos por mi ya lo he escrito, los abrazos que tenía los he dado todos, he sido oídos las veces que fueron necesarias, pero el dia ha llegado, hoy me desperté sin historias y sin cuentos que contar, hoy abrí los ojos ante un mundo vacío de emociones y de sensaciones, hoy solo queda un poco de aire que entra en mi como un millón de navajas que deshacen todo lo que encuentran a su paso, hoy es el dia en que empieza la cuenta regresiva, solo me queda esperar... esperar a que este silencio agobiante se transforme de una vez en paz... en mi paz.

Tengo las manos cansadas de tanto intentar, mis ojos no son más que un par de espejos empañados, no entiendo nada cuando escucho mi voz y prefiero apagarla para anulartanto ruido. He quedado atrapada en las sombras de todos mis sueños y la oscuriad aqui me obliga a parar.

viernes, febrero 27, 2009

Happy Birthday Blue Rabbit

Afuera la vida igual pasa, a veces un poco más rápido, pero por lo general bastante lenta, pasa y lo dicen las nubes que se transforman desde pepitas de maní a monstruos gigantes que se comen el sol y todo lo que pase cerca… a veces lo dice la gente que pasa por la puerta de esta casa, cada vez más vieja, con más arrugas, menos erguidos y cada vez con más soledad y tristeza… también lo dicen las etiquetas de los libros de colegio de mi hija que van dejando a la floricienta y ahora son tan blancas y tan sin adornos como sea posible, lo dicen las respuestas de mi hijo cada vez mas safadas y elaboradas y el numero que tiene debajo de los zapatos lo dice también…
La vida igual pasa, con los pasajeros que deciden subirse a ella y con los que quedaron sentados en las estaciones del tiempo, pasa más allá de todas las predicciones y de sus errores, pasa con vieja o con nueva constitución, pasa con más o con menos injusticias en el mundo, con más o menos café, pasa aunque, como dijo el genio, algunas gotas se queden pegadas en los bordes de las tejas y otras estallen en el mismo instante en que nacen y se dejan caer. Todo lo que pasa en cada instante me dice a mí que la vida pasa mientras yo estoy parada al frente de este reloj inmenso viendo como los segundos van adelante y nunca, aunque lo intente con todas mis fuerzas, hacia atrás. Mientras yo vivo sumergida en la sorpresa permanente de ver como el mundo va cambiando sin mí, enterrada en la decisión constante de detener todo, de congelar el aire, el humo y los instantes… detenida siempre entre la gente que nace mucho y muere poco sin piedad por esta tierra a punto de estallar. No soy más que un alma al lado, más bien afuera, observado las miradas y los movimientos, intentando comprender las voces que apenas distingo, encontrando como pararme 10 segundos adelante en el tiempo para predecir las líneas que vendrán en cada conversación, mirando con angustia la inmensa trivialidad de todo, las líneas de recetas de cocina repetidas en conversaciones esenciales, las miradas sin misterios, los abrazos agotados en cuerpos de carne y huesos, cuerpos sin almas, cuerpos sin sueños y sin risas… y veo y a veces me rio y a veces lloro, porque mis sensaciones ya no responden ante estímulos tan falsos, mi cuerpo ya no responde a esos besos alquitranados que tapan mis voz… mis oídos no coinciden con eso que ahora llaman música, mis manos no tienen que más pintar… y mis abrazos… mis abrazos siempre están, pero nadie cabe ya en ellos, nadie necesita más de ellos… mis abrazos y mi voz se desvanecen ante este inmenso monstruo que es el tiempo.