Una vez mi papá dijo que la gente triste se vestía con ropa negra o se vestían de muchos colores.
Nunca quise ser una persona triste, entonces alejé de mi la ropa negra y la ropa de colores.
Me transforme en un lienzo de tierra y de árboles, decidí ser un bosque.
Después supe,
los árboles florecen y dan frutos (siempre de colores). Y sumé rojos y verdes y azules y amarillos, pequeños, importantes y hermosos.
Y así fue mi vida para mi, fui un árbol en todos los espejos, un árbol en medio de un bosque, con las flores y los frutos más coloridos.
En todos los reflejos.
Hasta hace un año.
Ella se llevó la alegría de mis días.
Se llevó la hermosura del canto de los pájaros.
El negro fue mi única opción, era lo único que acompañaba mi sentir. Y fueron pasando los meses y no sé cómo, pero volví a ser un bosque, con el fondo negro de los humedales y de las noches más oscuras,
Con frutos.
Y con flores de colores.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario