miércoles, diciembre 24, 2025

La.navidad

Nunca se me había ocurrido pensar que yo sería alguna vez la amiga triste,

La que no pasa la Navidad: la atraviesa.

Desde una distancia infalible, miro a las personas ir de un lugar a otro,

eufóricas, felices,

buscando regalos,

reuniéndose con amigos

en los cafés más lindos.


El mundo sabe.

Por eso nadie acude.

El mundo sabe

y me deja sola.

Nos deja solos,

a mí

y a los que acompañan de cerca mi soledad,aunque solo estén pasando.


Yo dije que no. Dije que el universo haría las cosas como yo digo,

manifestando

—casi nunca recuerdo esa palabra—

días llenos de gente,

reencuentros con amigos,

con mis hermanos,

con mis hijos,

con mis papás,

con el niño que amo.


Pero no.

Quizás mi alma no logró sentirlo real.

Quizás no lo dije muy fuerte.

Quizás no lo dije claro.

O quizás no todo ocurre

cuando se nombra.


Yo, sentada en la puerta de mi café vacío,

mirando pasar los mismos minibuses,

las mismas personas

dentro de los mismos minibuses,

Yendo a los mismos lugares.

Con mi café frío

y mi pantalón lleno de cenizas

del cigarro que no fumo,

que dejo caer

sin ningún cuidado.


Esa es la escena que imaginaba cuando era niña mientras le pedía a mi ángel de la guarda

que no me desampare,

ni de noche

ni de día.

martes, diciembre 09, 2025

El eco del silencio

Hace unos días apenas.

O quizás ya sean algunas semanas.


Recién ha dejado de hablarme,

y por lo visto también de contestarme

si es que yo le escribo.


Así se supone que debía ser desde el principio,

pero fue distinto.

Hasta pensé que éramos incapaces de estar separadas.


Habíamos sido, pero.


Ahora sí su voz deja de sonar en mi cabeza.

No soy capaz de recordar lo que me decía,

ni las cosas lindas ni las otras.


La extraño.

Extraño saber que estaba en mi vida,

extraño sus llegadas al café,

mirar por la puerta justo cuando estaba por cruzar la avenida.

Extraño su llamada de las once.


Recién ahora sé con certeza

las cosas que extraño de ella,

las que no van a pasar,

los ríos que no vamos a cruzar.


Recién está pasando todo.


No soporto la idea de atravesar

la partida de mi hijo.

No soporto imaginar el silencio,

el orden enfermizo de las cosas congeladas por las ausencias.


El refri lleno de botellas de agua

y de comida para el perro.

El lavaplatos limpio

y todos los platos guardados.

(Qué condena.)


Se va mi hijo

y quedo condenada al silencio,

al ronquido del perro.


Justo ahora

que tú ya no estás conmigo.

Andar

 De lejos es apenas una luz amarilla que brota del cemento. 

Doy un paso más, y mis ojos adivinan las hojas verdes y el suelo más profundo que la sostiene.


Ahí estoy, mirando desde arriba, con toda la sorpresa posible. 

Es un mundo entero eso que, de lejos, parecía solo una flor brotando del cemento.


La vida está en nuestros caminos, en nuestros pasos erráticos, en esos ánimos tristes que nos obligan a mirar el suelo. 

En los vacíos que nos obligan a la belleza.

En nuestras miradas perdidas, buscando apenas una luz amarilla.



miércoles, diciembre 03, 2025

El vacío es un lugar común

Esto es exactamente lo mejor que puedo hacer siendo yo quien resulte ser.

Todas las cosas que me pasan, 
pasan a través mi,
atraviesan mi piel,
pasan por mis músculos,
se mezclan con mi sangre, 
suben con furia a mi cabeza,
se desplazan por mis huesos. 

Cuando entran y cuando salen de mi,

No soy físicamente capaz de retenerlas.

Si me atreviesa un sentimiento, 
un instante, 
un recuerdo, 
necesito ponerle palabras, necesito que exista para poder deshacerme de el. 
Necesito que tenga una imágen
Necesito que exista, que se lea, que se mire, que se sienta.

Aún así, no puedo evitar que me atraviece, no puedo detener eso que pasa cuando pasa.

Como si en algún lugar del camino habría perdido la capacidad de cubrirme, 
de cubrir mi cuerpo.

Cuando las cosas están por suceder, suceden.
Se ponga quien se ponga.




No es a la costa, es al fondo.

Nunca —en mi memoria— he querido viajar sola.

No le encontraba ningún sentido.


Miras la maravilla, ¿y con quién la miras?
¿Acaso existe si la miras sola?


El llamado viene desde muy dentro.

El estruendo de las olas habita en mi memoria.

—La arena en mi nariz,

El agua salada en mi garganta—


Es inevitable.


El mar me llama.

Insiste en mis sueños.

En los instantes de miedo.


Me llama el sonido de las olas, una detrás de otra,

y después otra.

El sonido del viento.

Las gaviotas.


Voy a mirarlo de frente.


Voy a saber qué es lo que él quiere conmigo.

Qué es lo que quiere de mí.